Feed de contenido Feed de comentarios
a


La depilación láser es un método clínico muy actual y popular para liberar al cuerpo del vello no deseado por cuestiones de salud o simplemente motivacionales. La evolución de la depilación, desde la rasuración por necesidades prácticas en las cavernas primitivas a las consideraciones médicas o estéticas actuales; es la historia de cómo se han visto los seres humanos a sí mismos y cómo ha sido su relación con el entorno social, cultural y medioambiental inmediato a lo largo de los siglos.

Los grandes maestros y usuarios de la depilación en el mundo antiguo fueron, sin duda alguna, los egipcios. Las excavaciones arqueológicas del Valle del Nilo nos han legado una visión muy detallada de la vida y de las costumbres de los egipcios en el mundo antiguo. Un papiro, el de Eber, descubierto en uno de los trabajos de exhumación de restos en la zona y fechado hacia el 1.500 antes de Cristo; nos revela, entre diferentes informaciones sobre magia, medicina y religión; un dato: Los egipcios amaban la depilación de su cuerpo y entregaban mucho de su tiempo a la eliminación ritual del vello.

El ideal de belleza para los egipcios pasaba por una piel libre de vello, rasurada, limpia. Asociaban la ausencia de pelo en el cuerpo a la juventud y la inocencia. Ambos sexos se depilaban el cuerpo por igual, aunque las mujeres mantenían el cabello de la cabeza. Sin embargo, hay algo más, la depilación del cuerpo también tenía unas connotaciones higiénicas.

El clima de Egipto hace 3.500 años era mucho más húmedo que el actual, el entorno del Nilo estaba ocupado por riberas llenas de vegetación y de verdor, aunque el calor sofocante también era una dominante del clima.

La depilación y el gusto por los ungüentos y aceites esenciales se refleja aún hoy en centenares de superficies, que como frescos y figuras talladas, tapizan las paredes de tumbas, estancias privadas y los paneles de los muebles de uso cotidiano que se han conservado.La sangre de animales, tortugas, gusanos o la grasa de hipopótamo era parte de la base de las cremas que acompañaban al proceso de depilación corporal.

Los egipcios empleaban ceras que se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel ó sicomoro, un árbol sagrado en su cultura, pero también empleaban, goma arábiga y algo tan prosaico como el pepino. Los hombres usaban navajas de sílex, y más tarde de cobre y de hierro. Ningún sacerdote o sacerdotisa egipcios accedía a un templo si antes no cumplía con el ritual de la depilación.

Llama la atención, el esfuerzo de la sociedad egipcia por mantener su ideal de pulcritud y belleza mediante la depilación y la necesidad de una reina como Hatshepsut, tal y como cuenta su historia, que hubo de presentarse ante sus súbditos armada con una barba postiza para negar su condición femenina y simular hombría y resolución, algo que su cuerpo delicadamente rasurado negaba a la vista.

El papiro de Eber nos ha legado, además, la receta del ungüento que servía de base para la depilación egipcia no permanente. Un preparado que en nuestros días ha ido ganando adeptos, por su naturalidad, pero también porque se hace imprescindibles para aquellas personas que tienen problemas circulatorios o una piel muy sensible en especial en las zonas íntimas.

Se trata de un procedimiento muy extendido todavía en Asia, Europa Oriental y, por su puesto, aún en el norte de África. El ungüento de la llamada depilación egipcia se elabora con ingredientes naturales, azúcar, miel y limón.

La preparación es sencilla y básica, pero hay que tener cuidado, hay que hacerla amasando con delicadeza con los dedos hasta conseguir una pasta muy suave. Una pasta que ha de aplicarse a la temperatura del cuerpo, dando un suave masaje en el sentido del vello. La piel debe estirarse de forma paralela para evitar las molestias y los posibles moratones que puedan aparecer por efecto de los tirones.

Para preparar la mezcla hay que poner el azúcar con el jugo de limón en una sartén, luego agregar agua, en cantidad suficiente como para cubrir el azúcar. La mezcla se cocina a fuego muy lento, revolviéndola con frecuencia para evitar que se queme y se pegue al fondo.

La fórmula estará lista, cuando el azúcar esté totalmente disuelto en el sartén. Pero si no somos capaces de advertir cuando el ungüento está en su punto, podemos hacer una prueba de contacto. Si al retirar la mezcla con una cuchara, no gotea, es que el proceso ha terminado y se puede aplicar sobre la piel.

A la hora de usar la mezcla, deberemos estar seguros de que el ungüento está caliente, pero no tanto que queme la superficie a depilar. Lo demás, también es sencillo, se deposita sobre la zona a tratar y se tira de la pasta pegada con energía en el sentido del crecimiento del vello.

Si se nota que la piel se irrita o que resulta cada vez más complicado despegar la mezcla, lo más razonable es cambiar la pasta por una porción nueva y limpia.

La depilación egipcia, a diferencia de la depilación láser moderna actual, no es permanente, aunque retarda la reaparición del vello, que vuelve a crecer más suave y con un tono más claro. En la depilación egipcia, no hay quemaduras, ni hematomas, siempre que se sepa preparar correctamente la fórmula magistral y se tenga la habilidad suficiente para aplicar los ungüentos con propiedad. Es un método, sencillo, activo y evidentemente laborioso.





0 Comentarios sobre La dulce depilación egipcia

Publicar un comentario en la entrada